Olite, el castillo de Navarra

El Castillo de Olite es un conjunto monumental que fue la corte de los Reyes Navarros hasta la conquista de Navarra y su incorporación a Castilla. Ha sido considerado como uno de los castillos medievales más lujosos de toda Europa, lo que es sinónimo de la riqueza de estas tierras en ese momento histórico.

Se compone de elevadas torres, variadas almenas, galerías y amplias y variadas estancias, contruído todo ello por el rey de navarra Carlos III el Noble, con carácter cortesano y militar. Hoy en días, además de poder visitarlo y disfrutar de una estructura maravillosamente cuidad, aloja el Festival de Teatro Clásico de Olite (cada verano).

Uno de sus encantos es el desorden aparente en su diseño, lo que demuestra que nunca fue pensado como un conjunto, sino que se creó en base a sucesivas ampliaciones y refirmas, lo que hace que el resultado final sea más asombroso aún. A día de hoy se pueden diferenciar 3 recintos, el Palacio Viejo (Parador nacional de Turismo), el Palacio Nuevo (que es lo que se puede visitar) y las ruinas de la Capilla de San Jorge (no visitables).

Podrás realizar la visita de forma libre, con una visita guiada o con un folleto que te darán a la entrada (que puedes acompañar con información en libros o el teléfono móvil)

El Castillo de Olite es monumento nacional desde 1925 y es el ejemplo más relevante del gótico civil en navarra. Su visita es de obligado cumplimiento y el estado actual del edificio es fruto de una restauración tras convocatoria de un concurso en 1923 por parte de la Diputación Foral de Navarra que ganaron los arquitectos José y Javier Yárnoz. Aún no ha concluido la restauración completamente ya que se trabaja para recuperar la estructura original del palacio. Desgraciadamente todo eso que había en el interior y que lo convirtió en uno de los mejores castillos de la edad media, se ha perdido.